La Coordinadora Arauco Malleco (CAM) emitió un comunicado donde le señalaron al gobierno del presidente Gabriel Boric que “no vamos a dialogar con quienes tienen como fin último el aniquilamiento de nuestra gente”.

Entre dichas personas mencionan directamente al subsecretario del Interior, Manuel Monsalve.

A juicio del movimiento, el “diseño político y burocrático reciclado para abordar el conflicto con la nación mapuche está condenado al fracaso”.

“Como CAM, no vamos a dialogar con quienes tienen como fin último el aniquilamiento de nuestra gente, como Monsalve y compañía”, dice el texto.

Asimismo, expresaron que “es por algo que nos hemos definido como Mapuche revolucionario y hemos combatido por años las expresiones territoriales del estado capitalista y colonial. Es por lo mismo que nuestras acciones seguirán golpeando la reproducción del gran capital que opera a sangre y fuego en nuestro Wallmapu y fortaleceremos el control territorial como la plataforma básica y única para transformar la realidad creada por el extractivismo genocida”.

También señalaron que “lo que busca el Gobierno no es avanzar en la resolución del conflicto, sino legitimar su aparataje asimilacionista a toda costa, principalmente con sectores mapuche cooptados y serviles”.

Igualmente, explicaron que el Ejecutivo tiene una aspiración plurinacional para “legitimar un discurso progresista en materia indígena a nivel nacional e internacional que ciega a los amantes de este nuevo gobierno ‘progre’ y ‘buena onda»”.

“En medio de tanta confusión, reafirmamos nuestro camino político militar del weychan (lucha)”, agregaron.

Durante esta jornada, el subsecretario Monsalve señaló que el Gobierno no dialogará con quienes realicen amenazas, esto tras un ataque en Contulmo, donde encapuchados quemaron 16 viviendas.

LEE LA DECLARACIÓN:

NO HAY MÁS CAMINO QUE EL WEYCHAN

Pronunciamiento de la Coordinadora Arauco Malleco – CAM ante las nuevas tácticas asimilacionistas e indigenistas de las elites y Gabriel Boric

A nuestro entender, la elección de Boric se inscribe en un contexto marcado por el reciclaje de una vieja institucionalidad asimilacionista que ha fracasado en el Wallmapu. La presencia indígena en la constituyente y la supuesta aspiración plurinacional del gobierno entrante, ambos factores con claras limitaciones políticas e ideológicas, indican que la finalidad institucional no es transformar la correlación de fuerzas entre ambas naciones, cuestión que obligaría a poner en el foco la cuestión del despojo territorial y los intereses del gran capital que operan en Wallmapu, sino legitimar un discurso progresista en materia indígena a nivel nacional e internacional que ciega a los amantes de este nuevo gobierno “progre” y “buena onda”.

En este contexto, aparecen y se reordenan ciertos sectores mapuche que ven una oportunidad en la institucionalidad winka, ya sea para beneficios personales o porque demuestran, ahora sin problemas y bailando purrun en La Moneda, que su lucha tiene más que ver con llenar formularios en la CONADI o en la Forestal Arauco que con recuperar nuestro territorio. Ya lo hemos dicho antes, esta apertura institucional tiene que ser leída como un reacomodo de las formas de legitimidad y hegemonía colonial que el gran capital establece en el Wallmapu para arrinconar y asfixiar a las expresiones revolucionarias de la resistencia Mapuche y no como una muestra de voluntad política para solucionar el conflicto histórico. Así se entiende, el rol que estarían cumpliendo los históricos yanakonas serviles a las forestales como Santos Reinao y Galvarino Reiman, entre otros personajes de apellido mapuche.

A tal punto este reacomodo es funcional al sistema capitalista neoliberal que sectores de la ultraderecha, empresarios, colonos y agrupaciones paramilitares que existen en nuestro territorio ancestral impulsados por organizaciones como APRA y por sujetos como Gloria Naveillan y Miguel Mellado, acérrimos antimapuche, han apoyado públicamente a personajes como Galvarino Reiman, Aucan Huilcamán o Norín como actores relevantes en la problemática mapuche. No debe resultar extraño, por tanto, que los sectores supuestamente progresistas identifiquen a los mismos personajes como interlocutores “válidos” para supuestos diálogos. Lo que busca el Gobierno no es avanzar en la resolución del conflicto, sino legitimar su aparataje asimilacionista a toda costa, principalmente con sectores mapuche cooptados y serviles.

A la vez, aparecen de nuevo los supuestos “académicos” e “intelectuales” mapuche que, luego de ganar dinero a costa del movimiento autonomista revolucionario dándoselas de especialistas en el tema para conseguir puestos de trabajo en el sistema, se han posicionado como los portavoces de una democracia plurinacional que sólo está en sus mentes nostálgicas. Los que antes se hacían ver como “intelectuales del movimiento Mapuche” ahora han tomado su posición en Universidades, Centros de Investigación y organismos públicos para elaborar la ingeniería que permita legitimar este reacomodo colonial, incluso, utilizando las más sofisticadas elaboraciones teóricas, historiográficas y artísticas para cumplir sus fines institucionales. Estos supuestos intelectuales, después de sus piruetas analíticas y asesorías a los nuevos gabinetes, terminan desconociendo que actualmente la herencia del weychan es una práctica viva, cuestión ya demostrada en las diversas zonas de conflicto y procesos de recuperación territorial que hemos emprendido las orgánicas más consecuentes con la lucha por la reconstrucción Nacional Mapuche.

Es por lo anterior que vislumbramos que el diseño político y burocrático reciclado para abordar el conflicto con la nación mapuche está condenada al fracaso. Se insistirá en la teoría de las “vías”, la cual sirve para reforzar una institucionalidad opresora con un discurso que de antemano criminaliza a las expresiones de resistencia. Se buscará cooptar la máxima cantidad de personas que han pertenecido al movimiento mapuche; habrá sectores y lonko históricos del weychan que se dejarán seducir por negociaciones a la ligera y tranzarán principios por dádivas lastimeras.

Pese a esto, existen expresiones comprometidas por seguir en el camino del weychan y la liberación nacional Mapuche, espacio donde asumimos un compromiso como CAM, sin tranzar, y siguiendo los principios legados por nuestros futa keche kuifi. Es por algo que nos hemos definido como Mapuche revolucionario y hemos combatido por años las expresiones territoriales del estado capitalista y colonial. Es por lo mismo que nuestras acciones seguirán golpeando la reproducción del gran capital que opera a sangre y fuego en nuestro Wallmapu y fortaleceremos el control territorial como la plataforma básica y única para transformar la realidad creada por el extractivismo genocida. Como CAM, no vamos a dialogar con quienes tienen como fin último el aniquilamiento de nuestra gente, como Monsalve y compañía.

En medio de tanta confusión, reafirmamos nuestro camino político militar del weychan tal como lo hicieron en su momento Leftraru, Pelontraro y nuestros weychafe caídos en combate, el cual no se centra en obtener migajas burocráticas del enemigo sino en sentar las bases de nuestra propuesta de liberación nacional mapuche, para lo cual es necesaria la expulsión de toda expresión capitalista y colonial del Wallmapu.

“Chumkawürme famentu kunulayayiñ taiñ rüf chumkunurpuel zungu taiñ kuifike cheyem”…..“Furi trekawlayayiñ,chew ñi witrumum mollfüñ, chew ñi fenteñma kutrankawmum fentren ke cheyem taiñ wiño kisu ngunetuafel.“….. “Femechi mu llemay, pu Lonko, pu Machi, pu wewpife, kuifike Koyawtufe, ka pu Weichafe, eluwlayaymün tañi wewngeal tüfachi Weichan mu”….“Taiñ pu trananagchi weichafeyem mew amuleay taiñ weichan…” Inayafiyiñ tüfachi kiñe rüpü müten, taiñ ka antü kizungunewtual, eluwlayayiñ welu trapümnerpuayiñ tañi Mapuche newen.

¡Weuwaiñ! ¡Marrichiweu!
Comisión política, CAM.
Domingo 3 de abril de 2022